El circo Máximo: origen, historia y usos

El monumento 0 485
El circo Máximo

En el tranquilo barrio romano de Ripa se pueden visitar otros espacios sumamente importantes a nivel histórico y artístico, de entre los que destacamos el área arqueológica de Sant´Omobono,  los templos que conforman el Forum Boarium y el circo Máximo.

El circo Máximo fue levantado en el valle del Murcia, espacio existente entre el Palatino y el Aventino donde desde antaño se desarrollaban carreras de caballos. Cuenta el historiador romano Tito Livio que Tarquinio Prisco fue el encargado de construir el primitivo espacio dedicado a estos espectáculos, que posiblemente consistiría en unos sencillos muros que fijaban el área destinada a las carreras, con unos toscos asientos de madera para los asistentes.

Se piensa que cuando se construyó, el circo Máximo acogía a 150.000 personas. César y Augusto lo ampliaron para que pudiera albergar 100.000 espectadores más, espectadores que llegaron hasta los 300.000 en época de Trajano.

Los asientos de madera dejaron paso a los de piedra; en el 329 a.C. se construyeron las carceres,  puertas de madera donde se colocaban los participantes para iniciar la salida, y poco después, la spina, elemento alrededor del cual se desarrollaban las carreras. En los dos extremos de la misma se encontraban las metae, compuestas por tres pilares cónicos y de cuyo uso se tiene constancia por primera vez en el 174 a. C. Sobre dicha spina se colocaron diversos elementos decorativos como estatuas y delfines.

Además de terminar la ampliación iniciada por César, Augusto levantó el palco imperial y erigió un gran obelisco en la spina del circo, traído posiblemente de Heliópolis en el año 10 a. C. para conmemorar la victoria sobre Egipto, y que actualmente se puede visitar en la plaza del Popolo. Constantino II mandó traer otro obelisco que también fue colocado en la spina; hoy en día este puede contemplarse en la plaza de San Giovanni in Laterano y es el más alto del mundo que aún queda en pie.

¿Qué se celebraba en el circo Máximo?

Hasta el año 549 se estuvieron realizando en el circo Máximo carreras que emocionaban a todos aquellos que acudían a verlas. Antes de comenzar el espectáculo tenía lugar una pompa con marcado cariz religioso en la que desfilaban cuadrigas engalanadas para la ocasión.

Posteriormente, comenzaban las carreras de cuadrigas conducidas por aurigas, en su mayoría esclavos, aunque también había libertos que constituían un grupo profesional especializado en estos festejos. Los carros tenían que dar siete vueltas para obtener la victoria. Era tal el seguimiento que este tipo de espectáculos tenía en la sociedad romana que llegaron a constituirse factiones identificadas con colores (rojo, verde, blanco y azul), que eran animadas por los seguidores de cada una de ellas.

Un momento especial era el 20 de agosto, fecha en la que se celebraban las consualia en honor a Consus y que se relacionaba con la leyenda del rapto de las sabinas que recoge Tito Livio, según la cual Rómulo raptó a las mujeres de sus vecinos los sabinos para compensar el reducido grupo que había de ellas.

Otro de los espectáculos que se podían contemplar si se asistía al circo Máximo eran las luchas de gladiadores o munera gladiatoria, así comocarreras pedestres y venationes, espectáculos que se trasladaron al Anfiteatro Flavio una vez se construyó este. Asimismo, también se llevaban a cabo entre sus muros los ludi troiani, en los que jóvenes de la nobilitas romana simulaban luchar entre sí para deleite de los asistentes.

Actualmente, del circo Máximo solo queda visible el espacio alargado que correspondía con la arena, espacio que se haya cubierto de hierba,  habiéndose perdido el graderío y la spina.

BIBLIOGRAFÍA:

– CABRERO PIQUERO, Javier, CORDENTE VAQUERO, Félix.  “Los oficios de la diversión en Roma”. Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Historia Antigua. Núm. 24 (2011). 349-366.

– CAMERON, Alan. Circus factions: Blues and Greens at Rome and Byzantium. Oxford: Clarendon Press, 1976.364 pp.

– GARCÍA Y BELLIDO, Antonio. Arte romano. Madrid: CSIC, 1990. 836 pp.

– HUMPHREY, John H. Roman Circuses. Arenas for Chariot Racing. California: University of California Press, 1986. 717 pp.

– TEJA, Angela. “Los edificios deportivos de la Roma antigua”. Historia de la educación. Núm. 14-15 (1996). 47-59.

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