Actualizado el jueves, 29 mayo, 2025
La relación del Coliseo de Roma con el mundo cristiano
Aunque no existen pruebas documentales de que los cristianos fueran martirizados en el interior del Coliseo, la tradición cristiana, especialmente desde los siglos XVI y XVII, lo convirtió en símbolo del sacrificio de los primeros fieles perseguidos por Roma.
En 1749, el papa Benedicto XIV lo consagró como lugar sagrado y, desde entonces, el Coliseo acoge cada Viernes Santo el Vía Crucis presidido por el Papa, consolidando su valor espiritual y simbólico en la memoria cristiana.
✝️ Ideas básicas
🔹 Uso original: El Coliseo fue construido para celebrar munera gladiatoria, venationes y espectáculos públicos, desde su inauguración en el 80 d.C.
🔹 Persecuciones cristianas: Aunque los cristianos fueron perseguidos en época romana, no hay pruebas de que los martirios tuvieran lugar dentro del Coliseo.
🔹 El incendio del 64 d.C.: Nerón fue acusado durante siglos de provocar el gran incendio de Roma y de culpar a los cristianos, aunque hoy se duda de esa autoría.
🔹 El Coliseo y la leyenda cristiana: A partir del siglo XVI se comienza a asociar simbólicamente el Coliseo con el martirio de cristianos, aunque no existan evidencias históricas claras.
🔹 Peregrinaciones y guías medievales: Desde el siglo IX se documentan itinerarios para peregrinos que pasaban por el Coliseo como lugar sagrado.
🔹 El Vía Crucis: En 1749, el Papa Benedicto XIV consagra el Coliseo como lugar santo. En 1750 se celebra el primer Vía Crucis, encabezado por san Leonardo de Porto Maurizio.
🔹 Tradición actual: Cada Viernes Santo, el Papa preside el Vía Crucis en el Coliseo, convertido ya en uno de los actos más emblemáticos del catolicismo en Roma.
🔹 Conclusión: Aunque no existan pruebas arqueológicas de martirios en el Coliseo, la tradición lo ha elevado a símbolo de fe y sacrificio para la Iglesia Católica.
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Hablemos con más detalle:
El Coliseo se construyó con una finalidad muy concreta: servir de espacio para la celebración de luchas de gladiadores (munera gladiatoria) y venationes o cacerías, además de algunas naumaquias.

De este modo, desde su inauguración en el 80 d. C. el Anfiteatro Flavio acogió, durante los meses de diciembre, populosos espectáculos a los que acudían representantes de todos los sectores de la sociedad, los cuales se ubicaban en aquellas zonas de la cávea que estaban destinadas a los de su condición social y económica.
Durante el período romano, los cristianos fueron perseguidos en varias ocasiones debido a su negativa a adorar a los dioses romanos y al emperador.

Algunos años antes del levantamiento del Coliseo, en el 64 d. C., se produce un devastador incendio en Roma que durante varios días arrasa gran parte de la ciudad. Siguiendo las afirmaciones de Dión Casio y Suetonio, durante siglos se ha abogado por considerar al propio Nerón como el causante de dicho incendio, quien culpabilizaría a los cristianos del mismo.

Pero esta autoría parece no ser cierta, pues el propio emperador no se encontraba en Roma en ese momento y acudió en auxilio de sus ciudadanos en cuanto se enteró de la noticia.

En cualquier caso, Tácito cuenta que, como consecuencia de ello, Nerón persiguió a los cristianos, y estos fueron salvajemente asesinados. Eso sí, estas primeras muertes no se produjeron en el Anfiteatro Flavio, pues este no se había construido aún.
A partir de ese momento, las distintas persecuciones que sufrieron los cristianos hasta la promulgación del Edicto de Tesalónica por Teodosio I en el 380, que instauraba el cristianismo como religión oficial, los convirtió en mártires y algunos textos de los siglos XVI y XVII asociaron estos martirios al Coliseo.

Pero ¿qué hay de cierto en los sacrificios de cristianos?
La consideración de Roma como ciudad sagrada en la Edad Media determinó que a ella acudieran muchos peregrinos para visitar los lugares más importantes asociados al cristianismo. Esta afluencia trajo consigo la realización de itinerarios, como el aparecido en un texto del siglo IX conservado en Einsiedeln, itinerarios que guiaban a los peregrinos por los lugares más importantes.

Aunque las persecuciones cristianas fueron un hecho histórico, no hay constancia de que este anfiteatro fuera testigo de ejecuciones públicas y martirios cristianos.
Uno de las recopilaciones de textos más conocidas son las Mirabilia Urbis Romae, datadas en el siglo XI, en las cuales también se exponían narraciones sobre sucesos acontecidos en los edificios sagrados que se describían. En esta guía para peregrinos se indica que era en el circo Flaminio donde se llevaban a cabo los sacrificios de los mártires.

Tampoco los martirologios informan sobre el lugar donde se llevaban a cabo los martirios de los cristianos. Por tanto, aunque sí parece estar claro que los primitivos cristianos fueron perseguidos, no hay constancia de que se produjera ningún tipo de sacrificio dentro de los muros del Anfiteatro Flavio.
Sacralización del Coliseo: su uso como parte del Vía Crucis
Como hemos indicado, y a pesar de que no existían indicios de que en el Coliseo se diera muerte a cristianos, durante los siglos XVI y XVII se asocia este lugar al martirio cristiano. Influenciado por ello, en 1749 el papa Benedicto XIV lo convirtió en lugar santo para honrar la memoria de los allí fallecidos. En diciembre del año siguiente se produce un Vía Crucis auspiciado por el propio Benedicto XIV para celebrar que estaban en año santo. Este acontecimiento corrió a cargo del franciscano san Leonardo de Porto Maurizio, misionero italiano que se encargó de propagar las habituales procesiones que desde el siglo XVII realizaban los franciscanos en España.

Este se puede considerar el germen de la tradición anual del Vía Crucis, pues a partir de ese momento todos los viernes santos se realiza dicha procesión, encabezada por el Papa, que normalmente porta la cruz durante las 14 Estaciones que la componen, a la par que concede indulgencias plenarias a los fieles que lo solicitan. Es uno de los espectáculos católicos más populares de Roma, junto con la audiencia papal en el Vaticano.
Por tanto, a pesar de no estar constatado el asesinato de cristianos en el Anfiteatro Flavio, la tradición lo ha convertido en un elemento destacado en recuerdo de los mártires que perecieron a manos de los romanos.
BIBLIOGRAFIA
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